lunes, 17 de septiembre de 2012

SIN ESPERARLO...

Altas horas de la madrugada y no puedo dormir
oigo cada crujir de la madera, cada golpe de viento
el espacio del silencio, los latidos de mi corazón.
No puedo dejar de pensar en él.
Me sorprende este sentimiento que esta naciendo en mi,
después de mi reticencia.
Su mirada casi rogándome,
su roce pidiendo el mio.
No logro entender porque me envuelve esa sensación,
o si...
se que se irá y me está doliendo
me invade la tristeza, una pena profunda;
la incertidumbre de no saber donde estará su fin,
el fin de esta relación corta pero intensa.
Me dije a mi misma que no concebiría ilusiones,
que es una relación sin mañana
y aquí estoy, encariñándome de un ser inalcanzable,
enfermo,  imposible, que no me pertenece.
Jamás volveré a albergar  un cachorro abandonado.
Seguiré fiel a mis convicciones.
Hoy apareció su amo, después de tres días
de cuidarlo entre algodones, de mimarlo
y al ver como se alejaba en brazos de él,
he dado  media vuelta, cabizbaja
secando esas lágrimas que no pretendía, pero no he podido evitar.